La decisión que no le dejaba dormir
«No puedo dormir. Creo que algo anda mal conmigo.» Tres semanas así, con una empresa de 200 personas encima. Lo que había debajo no era un problema psicológico: tenía que despedir a 30 personas y no sabía hacerlo sin destrozar al equipo. Su cuerpo lo sabía antes que él.
Hizo los despidos. A los dos días me escribió: «Sigo sintiendo que fue doloroso. Pero dejé de sentir ansiedad. Porque ya no estoy evitando nada.»

