Hablemos

Mentoría 1 a 1 · Cupo limitado

¿Y si el problema no está donde tú crees?

Mentoría individual para CEOs, directivos y fundadores que ya rinden alto y han tocado el techo de lo que se consigue empujando más. En unos meses aprendes a leer la presión, decidir en frío y dejar de pelearte con tu propia cabeza.

Sin frases motivacionales. Sin atajos. Sin cursos.

Lo leo yo, y te respondo en menos de 24 horas.

Miki Obradors trabajando

¿Esto va contigo?

Empujas más fuerte que nunca. Y el resultado no se mueve.

Llegas al viernes fundido. No por trabajar mucho: por sentir que el trabajo te ha llevado a ti.

No es que te vaya mal. Es que sabes que puedes más. Y todavía no has encontrado cómo.

Quieres rendir más. Pero no como hasta ahora: no quieres dejar piezas tuyas por el camino.

Tienes los datos, la información e incluso el plan. Y aun así, cuando llega el momento, decides al revés de lo que sabes. Y nunca sabes por qué.

No es casualidad. Da igual si el escenario es un partido, una sala de juntas o una cocina a las diez de la noche. El problema nunca está en el escenario: está en cómo lo lees.

Miki Obradors entrenando en la pista
En la pista, desde hace más de 30 años.
Miki Obradors trabajando con un equipo directivo
Y desde hace unos años, también aquí.

Quién te va a acompañar

Más de 30 años entrenando cabezas bajo presión.

Empecé en una pista de tenis, formando a deportistas de alto rendimiento, y sigo ahí. Desde hace unos años hago lo mismo con quien dirige: CEOs, fundadores y directivos que rinden por fuera y se están vaciando por dentro.

No vengo de un máster: vengo de treinta años viendo de cerca qué le pasa a una persona cuando la presión aprieta de verdad. Eso es lo que traigo a tu caso.

Lo dicen quienes ya trabajan conmigo

Llevamos un año desde que empezamos a hablar. He aprendido a lidiar con la imperfección, a entender que el juego es a largo plazo, y tengo herramientas que aplico en el día a día. He encontrado una persona que me entiende y se preocupa por mí, en el momento en que más lo necesitaba.
Fernando GómezCommercial Manager LATAM · PepsiCo
Las sesiones me han ayudado a resolver cosas puntuales que llevaba tiempo sin poder solucionar. Con un par de «engranajes» que me ayudó a desbloquear, muchas otras cosas empezaron a moverse en la dirección que quería.
Hans HombergerCo-fundador · Rooster
Las conversaciones provocan que todo lo que uno viene pensando de repente se dé la vuelta: la cosa era por otro lado. Vengo aprendiendo a valorarme a mí primero, y a dejar de cargar con sacrificios ajenos.
Carlos RojasFounder & Manager · CPFR Advisor

Lo que cambia

No te cambio yo. Te doy claridad. Lo demás lo decides tú.

Menos empujar más fuerteMás saber dónde empujar
Menos decidir al revés de lo que sabesMás criterio cuando aprieta
Menos llegar al viernes fundidoMás energía que no se va sola
Menos rumiar la conversación que aplazasMás tenerla

Cómo trabajo

Esto es entrenamiento, no conversación. Y se nota desde la segunda semana.

01

Antes de la sesión

Te mando tareas concretas. No para entretenerte: para que llegues con material y para que yo llegue habiendo leído lo tuyo. Cuando nos vemos, ya hemos avanzado los dos.

02

La sesión

Hora, hora y cuarto. Online. Repasamos lo que has trabajado, abrimos lo siguiente y te enseño cómo se aplica. Tú hablas más que yo. Yo te enseño a ver.

03

Después

Recap por escrito: qué hemos visto, qué queda en el aire, qué te toca trabajar. Y la puerta abierta por WhatsApp entre sesiones. Me escribes, te respondo.

Lo que siempre va dentro

  • Sesiones 1 a 1 por videollamada, cada semana, de 60 a 75 minutos.
  • Tareas y lecturas concretas entre sesiones, adaptadas a tu caso.
  • Recap por escrito al final de cada sesión.
  • Acceso directo por WhatsApp entre sesiones para devoluciones cortas.
  • La metodología de «Piensa Útil» y «Cómo no cagarte la vida» aplicada a tu caso concreto, no en general.
  • Una mentoría tipo dura entre 4 y 10 meses, según el ritmo que necesites.

No tengo un paquete cerrado que venderte: cada caso es distinto. El formato lo diseñamos en la primera llamada, que no tiene coste. La inversión es personalizada y se conversa ahí.

Hablemos

Así se ve por dentro

Seis casos reales.

Sin nombres y sin cargos: las escenas son reales; lo que podría identificarlos, no está.

La decisión que no le dejaba dormir

«No puedo dormir. Creo que algo anda mal conmigo.» Tres semanas así, con una empresa de 200 personas encima. Lo que había debajo no era un problema psicológico: tenía que despedir a 30 personas y no sabía hacerlo sin destrozar al equipo. Su cuerpo lo sabía antes que él.

Hizo los despidos. A los dos días me escribió: «Sigo sintiendo que fue doloroso. Pero dejé de sentir ansiedad. Porque ya no estoy evitando nada.»

Me contrató para arreglar a su equipo

Quince años construyendo algo sólido. Me llamó porque su equipo se bloqueaba bajo presión y le necesitaba para todo. A los diez minutos entendí que el problema no era el equipo: llevaba quince años resolviéndolo todo él.

«¿Cuándo ha tenido tu gente la oportunidad de hacerlo ellos?» Silencio largo. Lo que había construido no era un equipo de alto rendimiento: era un equipo de alta dependencia.

El mejor trimestre de su carrera

Cerró el mejor trimestre de su carrera y esa misma noche no podía dormir. «Logré todo lo que me había propuesto. Y siento que no me sirve de nada.»

No era síndrome del impostor ni cansancio. Estaba tan ocupado cumpliendo que se le había olvidado preguntarse si lo que conseguía era lo que quería.

La culpa siempre estaba fuera

Su equipo no rendía. Su director no acompañaba. El mercado no ayudaba. Sesión tras sesión, la culpa estaba fuera. Hasta que apareció la pregunta que nadie le había hecho: ¿tú les habías dado lo que necesitaban para dar ese paso?

El día que tuvo esa conversación de verdad con su equipo —la que incomoda, la que reconoce «quizás yo tampoco he sido claro»— algo cambió. No de golpe. Pero cambió.

«Espero a que se calme un poco»

Sabía que tenía que reestructurar su equipo. Llevaba meses sabiéndolo. «Pero con este primer trimestre tan caótico, ahora no puedo. Espero a que se calme.» El trimestre siguiente nunca llega más tranquilo: solo llega con las mismas excusas mejor argumentadas.

Lo hizo. Después me escribió: «Fue incómodo. Pero necesario. Y lo peor es que me di cuenta de que si hubiera esperado al siguiente trimestre, habría tenido las mismas excusas.»

Cientos de empleados y el depósito vacío

Exitoso en el papel: una empresa grande, cientos de personas a su cargo, todos los indicadores en verde. En la primera sesión, lo primero que dijo no tenía nada que ver con los números.

«Voy a trabajar con miedo. Miedo a no cumplir. Miedo a que los resultados no lleguen. Llevo años así. Estoy vacío.» Ahí no había un problema de gestión. Había un problema de desde dónde estaba dirigiendo.

Seamos claros

No soy para ti si…

  • Vienes buscando motivación, frases para repetirte en el espejo o atajos rápidos.
  • Quieres que alguien te diga lo que ya sabes para sentirte mejor.
  • Esperas que yo te cambie a ti. Yo no cambio a nadie: el que cambia eres tú.
  • Vienes a hablar de tu empresa, tu Excel o tu estrategia comercial. Yo no me meto en tu negocio: me meto en ti.
  • No tienes la humildad de reconocer lo que aún no sabes.

Si te has reconocido en alguna, mejor que lo sepamos los dos antes de hablar. No me dedico a convencer a nadie: trabajo con quien ya sabe que algo tiene que mover.

¿Lo impulsa tu empresa?

También trabajo con directivos a través de su organización.

Mismo trabajo, misma confidencialidad: lo que hablamos en sesión no sale de ahí, tampoco hacia quien paga. Si tu empresa quiere acompañar a una persona clave —o a varias de su equipo directivo—, hablamos del contexto y lo diseñamos.

Hablemos de tu equipo

Antes de hablar conmigo

Si quieres saber cómo pienso, está todo escrito.

En «Piensa Útil» te enseño a ponerte las gafas. En «Cómo no cagarte la vida», a usarlas. La mentoría es el paso siguiente: ahí te las quito y te pongo delante de un espejo. Sobre ti, sobre tu caso, sin libro de por medio.

Ver los libros →
Piensa Útil Cómo no cagarte la vida

Antes de que preguntes

¿Esto es coaching, terapia o mentoría?

Es mentoría. Vengo del alto rendimiento: primero en pista, ahora también fuera. Lo que hago es enseñarte a ver cómo interpretas lo que vives, porque eso condiciona todo lo que pasa después. No te curo nada, no te animo y no te doy frases motivacionales. Te doy claridad y herramientas para que las uses tú.

¿Hace falta ser deportista?

No. Hace falta exigirte alto en algo. La cabeza humana funciona igual en una pista que en una sala de juntas. El escenario cambia. La cabeza no.

¿Y si lo que necesito es trabajar mi empresa?

Entonces no soy para ti: busca un consultor. Yo no me meto en tu negocio, me meto en ti. Cuando tú funcionas distinto, tu trabajo se ordena solo. Al revés no funciona.

¿Cuánto cuesta?

La inversión es personalizada, según el formato que diseñemos. Se conversa en la primera llamada, que no tiene coste. Si tu primera pregunta es esa, probablemente no soy yo lo que necesitas.

¿En cuánto tiempo voy a notar algo?

Si funciona, lo notas entre la segunda y la cuarta sesión. No porque pase nada mágico: porque empiezas a leer situaciones que antes interpretabas de otra manera. El cambio profundo lleva más tiempo, y nadie te puede garantizar cuánto. Lo que sí te garantizo es que si no avanza, lo hablamos.

¿Cuánto tiempo me quita entre sesiones?

Lo justo. Tareas cortas, lecturas concretas, devoluciones por escrito. No te voy a pedir que reorganices tu agenda: te voy a pedir que pongas atención en cosas que ya te están pasando.

¿Es confidencial?

Sí. Lo que hablamos no sale de ahí. Ni con tu nombre, ni con tu caso, ni en agregado. Es la única manera de que puedas contarme lo que en otro sitio no contarías.

¿Y si llevo años intentando esto y nada me ha funcionado?

Entonces probablemente no era esto. Si lo que has probado fueron libros, cursos, retiros o «cambia tu mentalidad», nada de eso te iba a llevar al sitio: trataban el síntoma. Aquí miramos un nivel por debajo.

Si has llegado hasta aquí, ya sabes algo.

Sabes que lo que llevas dentro lleva tiempo pidiéndote que mires. Que probar más de lo mismo no te va a llevar más lejos. Y que ya estás cansado de pretender que no.

No hace falta que vengas con todo claro. Solo con la disposición de mirar.

Cuando escribes, leo tu solicitud personalmente en menos de 24 horas. Si encajamos, te abro un hueco para nuestra primera llamada. No tiene coste y no es una llamada de ventas: es donde te conozco, donde tú me conoces, y donde decidimos los dos si esto tiene sentido. Si no lo tiene, te lo digo y no perdemos el tiempo.

Hablemos

El que se atreve a mirar, deja de tropezar con lo mismo.

Lo que te pasa tiene raíz.
Vamos a por ella.

Hablemos